Después de mucho esperar por fin nos llega un nuevo film de la factoría Pixar, que tan mal acostumbrados nos tiene. Últimamente, cada película que nos presenta resulta ser una maravilla: ‘Up’, ‘Wall-e’, ‘Toy Story 3′… Pero entonces la unión de tres directores bien curtidos en este campo, Mark Andrews, Brenda Chapman y Steve Purcell, nos ofrecen una nueva película en la que la auténtica protagonista es una mujer. Mérida es una joven princesa medieval que, desde el primer minuto de metraje, consigue robarnos el corazón. Es una estrategia inteligente el mostranos a la protagonista desde una tierna edad, porque así el espectador se quedará encantado y, automáticamente, se coloca de su lado, da igual lo que ocurra después.
La joven princesa debe acatar su destino y casarse con uno de los hijos de los clanes amigos de su padre. Sin embargo ella es un espíritu libre que desea vivir su propia vida, elegir por ella misma. Por eso hará hasta lo imposible por cambiar el curso de su vida, aunque no todo salrá como ella espera…
Mucho se ha hablado sobre el hecho de que ‘Brave’ no está a la altura de películas como ‘Up’ o ‘Toy Story 3′, argumentando que es más infantil y que, por lo tanto, no hará las delicias de los más mayores. Tienen razón, ‘Brave’ es más infantil, la historia que se nos narra un poco más simple y más inocente, por decirlo de alguna forma. Pero este hecho no le resta calidad, talento y mucho acierto. La película está enmarcada en un ambiente totalmente distinto al resto de films que Pixar nos tenía acostumbrados, pero es un hecho que nos hace viajar unos años hacia atrás para ilusionarnos con películas que un día nos robaron el corazón.
Una de las características comunes de Pixar es que crean unos personajes llenos de matices, muy completos y profundos. Concretamente en este film, es difícil encontrar alguno que no esté bien dibujado o al que le falte alguna característica para hacerlo importante. Cada uno resalta sobre los demás y nos da algo totalmente distinto que nos hace odiarlo, quererlo, reir o llorar… El rey Fergus es uno de los más importantes y uno de los que más destaca, porque su personalidad es tan completa y clara que es imposible no fijarte en todo lo que hace, aunque se encuentre en un segundo plano. Y no nos podemos olvidar de los tres hermanos de Mérida, tres pequeñajos muy traviesos que serán la perdición para más de uno.
Como no podía ser de otra forma, la animación es sublime. Cada personaje está perfectamente construido, con los movimientos fluidos, dotándo al film de una realidad inventada. Lo que más llama la atención es el cabello de Mérida: repleto de miles de mechones rizados y pelirrojos que consiguen hipnotizarte, evitando que apartes la vista ni un solo segundo de la pantalla.
Además la fotografía te transporta sin ningún tipo de problemas a la Edad Media. Nos muestran los típicos castillos de piedra, llenos de pasillos y habitaciones por los que es fácil perderse. Y a las puertas de dichos castillos… bosques frondosos y llenos de magia por los que a todos nos gustaría pasear. Los colores son vivos y claros, pero también oscuros y misteriosos, según el momento.
La banda sonora nos llega de la mano de Patrick Doyle, un compositor más que curtido en el mundo de la música y que se ha llevado más de un premio por sus diversos trabajos. Nos ofrece una música que nos traslada sin problemas a la época, con unas canciones en las que destacan la guitarra y la gaita como principales instrumentos musicales. Pero siempre con un toque Disney, con una música que podemos enmarcar en una película de animación sin ningún problema.
Una nueva maravilla de Pixar que nos llega para que todos podamos disfrutarla por igual, sobre todo a la gente como yo, a la que le cautiva cualquier historia ambientada en una Edad Media en la que es posible soñar y vivir miles de aventuras mágicas.
Amantes del mejor cine de Pixar: No dejéis pasar la oportunidad de verla, porque no os váis a arrepentir.











