Steven Soderbergh es uno de los directores americanos más activos del panorama actual. Desde hace catorce años nos ofrece, como mínimo, una película por año, llegando a realizar, incluso, tres películas en muy poco tiempo. En el pasado 2011 nos dejó dos obras de producción americana, por un lado Indomable (Haywire), y por el otro, la película que nos ocupa en esta entrada, Contagio.
Uno de los elementos característicos del cine de Sobergergh es la utilización de un reparto espectacular, en cuanto a nombre, llegando en Contagio al zenit a este respecto. Matt Damon, Kate Winslet, Laurence Fishburne, Marion Cotillard, Jude Law, Gwyneth Paltrow, Bryan Cranston, Jennifer Ehle, Sanaa Lathan o Elliott Gould dan muestra de ello. Evidentemente, se trata de una película muy coral, sin un protagonista absoluto, y en la que alguno de los rostros más conocidos dentro de este reparto tienen una presencia casi testimonial o, cuanto menos, con pocos minutos de metraje.
Lo primero que hay que indicar de Contagio es que se trata de un film realista. Nos ofrece una visión lo más cercana posible a la realidad, en el caso de que se desarrollase un virus mortal que acabara con un amplio grupo de población mundial. Esta película trata de “aprovechar” el revuelo que se causó hace un tiempo con la gripe A y con el tan de moda cine de zombis. A pesar de que no se ven zombis por ninguna parte, algunas de las características propias de este tipo de cine se pueden apreciar en Contagio, que además tiene un desarrollo propio del cine apocalíptico.
Se trata de una película que va de menos a más, que se mantiene por el indudable talento de Steven Soderbergh, pero que se hace monótona y repetitiva. El guión viene firmado por Scott Z. Burns, con una estructura general coherente y sólida, y con algunos diálogos brillantes, pero que falla estrepitosamente a la hora de transmitir emoción. Una película fría, que desarrolla con torpeza las pequeñas historias paralelas e individuales de los personajes. En especial, me parece bastante prescindible y desaprovechado el arco argumental de Marion Cotillard, que de la forma en que está tratado no nos interesa en absoluto, y pasa tanto tiempo sin acordarse de él, que cuando vuelve prácticamente ni nos acordamos.
Uno de los arcos argumentales más interesantes, pero de nuevo mal explotado, es el de Matt Damon. Una historia que nos recuerda mucho a ‘La carretera’ de Cormac Mccarthy, y que de la que se podría sacar mucho más jugo. Contagio es una cinta que sale adelante por la insistencia de los actores y, sobre todo, por el buen hacer de Soderbergh. Podría considerarse esta película como una prueba, o un ejercicio exclusivo para el realizador estadounidense, en el que se le muestra un producto totalmente anodino y del que debe conseguir algo atractivo para el público.
Lo mejor de la película es su montaje, aunque se abusa en exceso (según mi parecer) de él en determinados momentos, con demasiadas escenas montadas al ritmo de la música para hacer avanzar la trama. En ese sentido, la música de Cliff Martinez es fundamental, aprovechada al máximo por un Soderbergh que es un maestro en estas lides.
Sobre la idea del film se podría realizar un paralelismo entre el virus, los rumores e internet, que se aprecia claramente en el personaje de Jude Law. Se compara, abiertamente (aunque no se cita en la película), la capacidad de propagación del virus, que llega a todas las personas, con la capacidad de internet de transmitir información al instante a todas las casas, y nos habla de los peligros de ambas. En ese sentido, me parece demasiado facilona la concepción del bloggero como el mal personificado, donde todo lo que se transmite en internet es mentira (quizás es que me ha tocado personalmente en ese punto). En cuanto al final de la historia, me parece acertado, aunque demasiado explicativo. No me gusta esa teoría de que hay que dárselo todo al espectador totalmente masticado, y en la que hay que explicar absolutamente hasta el más mínimo detalle.
En definitiva, Contagio es una película correcta y bien realizada, con un buen comienzo y final, pero que cuando se adentra en el meollo de la cuestión no llega a captar todo nuestro interés. Sin el director y la cantidad de estrellas que aparecen en el reparto, nos encontraríamos con la clásica película de la sobremesa de Antena 3 en domingo. No obstante, no se hace demasiado pesada durante su visionado, pero es una obra fácilmente olvidable. Para terminar, aquí os dejo el programa de Objetivo:cine en el que os hablamos de dicha película:












