Objetivo Cine

Críticas: Abraham Lincoln: Cazador de vampiros

Leandro Pavón 8 septiembre, 2012

Seamos sinceros. Si entras por el aro de ir al cine a ver una película titulada Abraham Lincoln: cazador de vampiros, uno no espera ver un argumento vibrante, ni unas actuaciones dignas del mejor Robert de Niro. Si entras por el aro de ver al presidente más importante de la historia de Estados Unidos coger un hacha y verle matar vampiros a diestro y siniestro, tienes que aceptar muchas cosas.

Con eso juega la película de Timur Bekmambetov, que pese a manejar una premisa muy interesante (Que ya se usó en la desconocida Jesucristo Cazavampiros) para un tipo de público que no dudaría en verla, peca algo del gran fallo de Cowboys & Aliens y otro poco de la fama de su director.

Hay que recordar que lo que hemos podido ver de Timur Bekmambetov aquí en España son sus Guardianes de día y Guardianes de noche, amén de Wanted. Ninguna de ellas, pese a lo vistoso e interesante de sus premisas, terminaron de cuajar. Tim Burton confió en él, y posiblemente no se equivocó. Abraham Lincoln: cazador de vampiros es hasta ahora su mejor película, y la que le ha dado un reconocimiento a nivel mundial. Y eso que este título tiene algunas lagunas en su guión que, sobre todo al final, estropean un aceptable sabor de boca para dejarlo simplemente en agridulce.

Lo más destacable de la película son sus escenas de acción. Son menos de las que el espectador medio que va a verla al cine quisiera ver, pero que cumplen con sus expectativas. Sí es cierto que quizás se abuse de la cámara lenta, pero es el recurso favorito de su director. El trabajo de Benjamin Walker como Lincoln es muy bueno. Es complicado compaginar el carisma del presidente estadounidense con el arrojo de un cazador de vampiros, pero el lo sabe llevar muy bien. Las actuaciones en general están muy bien, tanto la de Dominic Cooper, como las de Anthony Mackie, Mary Elizabeth Winstead y Rufus Sewell.

Lo que engancha realmente es el cómo se enlaza la historia vampírica con la historia real norteaméricana. El tráfico de esclavos negros se relaciona con el alimento que los vampiros usaban para mantenerse ocultos. Este ganado mantenía tranquilo a los vástagos, pero la aparición de Lincoln como cazador de estas bestias y su discurso para la igualdad de derechos entre las dos razas hace tambalear todo el sistema. Los vampiros ya no se conforman con sobrevivir, y quieren un Estados Unidos para ellos.

El gran problema que se puede encontrar la película es que el espectador no se espere una película seria. Porque sí, Abraham Lincoln: Cazador de vampiros no es una comedia, por mucho que su nombre apunte a ello. Le pasó a Jon Favreau con su Cowboys & Aliens y le pasa a Bekmambetov con esta cinta. Quien sepa la historia, se haya leído el cómic o el libro y vaya sabiendo lo que se encontrará, podrá disfrutarla en plenitud, pero la atracción de ese título es hacia una parodia o una comedia tipo Zombieland que en ninguno momento aparecerá en pantalla.

En definitiva, nos encontramos con una película correcta. Son 105 minutos de una curiosa historia y buenas escenas de acción. Quizás la historia algo pesada, pero no hay que quitarle el mérito al ingenio del guión, o por lo menos a la novela que inspiró esta cinta.

6

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