Críticas: Escuadrón Suicida

Críticas: Escuadrón Suicida

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Tras dos (tres, si contamos El hombre de Acero) películas ya vistas del Universo Cinematográfico DC, es muy fácil distinguir el principal problema al que se enfrentan. En realidad son varios problemas, pero todos a raíz de uno sólo: la prisa por ponerse a la altura de Marvel y llevarse su porción de tarta, lo que lleva a guiones supervisados y adaptados por directivos de Warner, montajes supeditados y cambios de rumbo extremos en busca de una identidad, hasta el momento, perdida. Escuadrón Suicida no es una película fallida, ni mucho menos, y es bastante más disfrutable que Batman V Superman: El Amanecer de la Justicia, pero no termina de encontrar su identidad, se basa demasiado en la forma sobre el contenido y, bueno, tiene el guión que tiene.

Antes de entrar de lleno en materia, quisiera recalcar, como hago a menudo en críticas de este tipo de películas, que a una película de superhéroes, por mucha adaptación de cómic que sea, hay que juzgarla (sí, los críticos, o los que jugamos a serlo, terminamos juzgando, queramos o no) bajo el mismo prisma de todas las películas, sean del género que sea. Y, para todas las películas, hay un aspecto fundamental, que es el trabajo de guión. Es necesario que los personajes y lo que acontece en pantalla durante el metraje tenga un mínimo de coherencia, incluidas las reglas del juego que antepone la propia película. Y ahí sí que falla estrepitósamente Escuadrón Suicida (El Martha de Batman v Superman es aquí el “son mis amigos” de Harley Quinn). Más allá de la chulería de los personajes, ninguno de ellos tiene un fondo real, y sus pasados o background son, directamente, ridículos (casi roza la vergüenza ajena el flashback de Harley Quinn con el Joker, en una relación que, con lo que nos muestra en pantalla, no se sustenta por ningún lado). Si hay que empatizar con un personaje y entender porqué se comporta de la forma en que lo hace, hay que mostrar la forma en que se llega a ese punto. No me valen dos escenas inconexas y una voz en off diciendo que la Dr. Harley Quinzel se acabó enamorando del Joker. Necesito verlo para creerlo, llamadme escéptico.

Sobre la propia historia que nos narra la cinta, se tarda demasiado en entrar en materia, con una presentación innecesaria por parte de Viola Davis (excelente en su papel de mala, malísima), en la que sienta las bases de la personalidad de los villanos, para ver expuestos esos rasgos una y otra vez posteriormente (todo con pinceladas de brocha gorda, sin llegar a ningún fondo). Una vez más, volvemos a las prisas y a la necesidad de incluir demasiados personajes. En ese sentido, también pierde la comparación con su supuesta “versión marvelita”, Guardianes de la Galaxia, mucho más coherente con la historia y los personajes, sin perder cachondeo y gamberrismo. El gamberrismo de Escuadrón Suicida es impostado, y viene dado, casi siempre, por una Harley Quinn que es poco más que postureo en todo momento. Eso sí, Margot Robbie se come la pantalla cada vez que aparece, robándose la escena de todo el que pasaba por allí.

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En este punto es cuando llegamos al Joker gangsta de Jared Leto, y en los aspectos “externos” del film. Antes de nada, quiero dejar claro que vi la película doblada al castellano, y flaco favor le hace el doblaje al personaje de Leto. Por otro lado, su papel está muy separado del resto, con pocos momentos para brillar y, por lo que el propio actor dice, recortado. Y aquí viene el otro detalle de DC/Warner, y es la poca cohesión que tiene para hacer las cosas. Da bandazos buscando un tono (el tono oscuro de Batman v Superman no les vale, y el de neones y pseudo-Marvel de Suicide Squad tampoco), quedándose a medio camino, con demasiado ruido externo, demasiadas voces, demasiados nervios (Fuck you Marvel mediante) y demasiada necesidad de pasar por caja. De momento, Escuadrón Suicida ha sido un éxito brutal de taquilla en USA en su primer fin de semana. Pero Batman v Superman también lo fue. Luego vino la caída en picado, ¿Todo es culpa de las críticas? No lo creo, sinceramente.

En definitiva, Escuadrón Suicida es una película disfrutable, pero que no ha alcanzado a ser lo que pretendía, por mucha música de Queen y los Rolling Stones que pongan. Adolece de cohesión y tono, y sus mejores momentos están esparcidos sin ton ni son por el metraje. Una vez más, queda agarrarse a la siguiente película (Wonder Woman, en este caso), y esperar que alguno de los directores den con la tecla, enciendan la bombilla (que los directivos le dejen, claro) y marquen el rumbo a seguir. Sobre la aparición de Batman con calzador, el afán de protagonismo de Will Smith y las vergonzosas pinzas de guión incluidas para “unificar” el UCDC mejor hablaremos otro día.