La sombra de El caballero oscuro (2008) es demasiado alargada. Fue tan sorprendente, con un guión tan sólido y un villano tan sumamente espectacular, que casi cualquier película que viniera detrás iba a sufrir las odiosas comparaciones. La expectación era mayúscula y la dificultad de cerrar con acierto la trilogía, contentando a todo y a todos, máxima. El resultado ha sido una película irregular, con grandes momentos y fallos (sobre todo de guión) impensables de encontrar en El caballero oscuro. Como veis, las comparaciones son inevitables, y es que la segunda película de Nolan sobre el hombre murciélago, para que os hagáis una idea, fue elegida la segunda mejor película de la historia por los votantes de Cinemanía, ocupa el octavo puesto en el Top 250 de IMDb y fue alabada por la crítica especializada. Es decir, consiguió lo que cualquier cineasta espera conseguir, unificar el criterio de la crítica y los espectadores para calificar su película como obra maestra.
La sensación que te deja un film depende de muchos factores, y uno de los principales al que nos enfrentamos es la expectativa. Una película de la cual no esperas casi nada puede sorprenderte gratamente y acabas valorándola “al alza”, y viceversa. En el caso de El caballero oscuro. La leyenda renace, las expectativas eran enormes, y sobre todo, fundadas. El resultado es una excelente película de súper-héroes, pero también nos deja la sensación de que podría haber sido algo más, algo (casi) tan grande como El caballero oscuro, que era mucho más que “una excelente película de súper-héroes”.
Por encima de todos los efectos especiales, la cantidad de extras, el diseño de producción… lo más importante de esta tercera entrega que debía cerrar la gran historia del justiciera enmascarado de Gotham es el guión. Un guión que en El caballero oscuro (2008) era sublime, compacto, sin cabos sueltos, fresco y completamente redondo. En esta tercera entrega encontramos un guión mucho más simple, con algunos errores de bulto y la sensación de que se ha quedado corto, a pesar de los 164 minutos de metraje que tiene el film. El subtexto que nos presentaba El caballero oscuro estaba mucho más trenzado, al igual que las micro-historias personales de cada personaje, y sus conexiones. Aquí, a pesar, como hemos dicho, de que tenemos más minutos para contar la historia, todo se simplifica, algunos personajes prácticamente se eliminan por completo (el caso de Alfred es preocupante, dada su gran importancia en la segunda entrega, en la que cada aportación era casi determinante) o su contribución decae durante toda la película.
Una de las cosas más importantes en una película de súper-héroes es la elección del villano, y ahí también pierde El caballero oscuro. La leyenda renace la comparación. No solo porque el Jóker fuera impresionante, si no porque fue un personaje mejor tratado que Bane, el cual comienza la película como un enemigo formidable, con apariciones espectaculares, pero que se va diluyendo como un azucarillo a medida que avanza la película, para quedar prácticamente en un malo de opereta. Por otro lado, los giros de guión no son tan efectivos [ATENCIÓN, SPOILERS] ya que si en El caballero oscuro, los que leemos los cómics de Batman y conocemos su Universo, nos esperábamos el advenimiento de Dos Caras desde el primer momento en que aparece Harvey Dent, la relación Miranda Tate/Talia Al’Ghul se hace patente igualmente, pero de forma más tramposa y con algún que otro error en montaje [FIN DEL SPOILER].
Se busca que todo sea más heroico, más épico, incluida la siempre excelente música de Hans Zimmer, que en ocasiones llega a ser demasiado estridente, aunque manteniendo siempre el extraordinario nivel del compositor alemán. De esta manera, algunos acontecimientos se precipitan, ya que, además, no se sustentan en un guión tan sólido y compacto como el anterior. La caída y ascensión de Batman nos deja una muestra de lo mejor y lo peor del film, con un primer enfrentamiento entre Batman y Bane espectacular, en el que solo suenan los gritos de desesperación y los golpes. Por contra, el renacer del héroe resulta algo manido, se toma un poco a la ligera y se lleva a cabo de la forma más típica. Quizás este sea el adjetivo más apropiado para calificar esta película, “típica”, un calificativo imposible de considerar para cualquiera que piense en El caballero oscuro.
En cuanto a la aportanción femenina, ese tipo de papeles que siempre se le ha criticado a Christopher Nolan, encontramos, de nuevo, disparidad de opiniones. Anne Hathaway nos sorprende (o, al menos, a mi me ha sorprendido) componiendo una muy correcta Selina Kyle, un personaje para el cual tenía mis dudas, pero que ha acabo siempre una de las mejores aportaciones de Nolan a la trilogía. A pesar de todo, tiene sus momentos, y al final acaba perdiendo el peso y la importancia adecuadas. Por otro lado, Miranda Tate/Marion Cotillard está bastante desacertada, dejándonos uno de los puntos más discutidos en el guión y uno de los momentos más “falsos” vividos en toda la historia del cine.
Dejando al margen la actuación de Marion Cotillard, el resto de interpretaciones están en su nivel. Christian Bale es el mejor Batman que he podido ver, aporta todo lo que tiene y más para componer este personaje, aunque para mi gusto, se acabe traicionando, al final de todo, la esencia misma de Bruce Weyne/Batman. Michael Cane, como hemos comentado, tiene una presencia testimonial, y sus escasas aportaciones no merecen casi consideración. Morgan Freeman y Gary Oldman aportan algo más, pero con menos peso y menos acertados que en las anteriores entregas. Consideración aparte merece Joseph Gordon-Levitt, quien está muy correcto en su papel y mejor tratado por el guión. Se realiza un guiño con su personaje, igualmente criticado, pero que a mi me parece acertado y que no afecta demasiado a la historia, ya que lo verdaderamente importante del final es otro hecho, no el que tiene relación con el inspector Blake. Por su parte, no se le puede reprochar absolutamente nada a Tom Hardy, que aporta todo su físico y su talento para la creación de Bane, un enemigo espectacular, pero que se pierde en los entresijos del guión.
En cuanto al resto de apartados el nivel es muy similar al visto en toda la trilogía, aunque buscando un puntito más de espectacularidad y heroísmo. Incluso la realización de Nolan sucumbe ante esta premisa, aunque manteniendo siempre el “cuasi” clasicismo que muestra en sus films. Los efectos especiales no desentonan en ningún momento y el aspecto visual está muy logrado. A pesar de todo, hay menos oscuridad en esta película, que se apoya más en luz natural, para mostrar una Gotham destruida por completo. Chris Nolan es un tipo inteligente, y a pesar de mostrarnos un Batman totalmente diferente a los anteriores, ha sabido apreciar y sumar muchas de las grandes aportanciones de Tim Burton a las dos primeras entregas de Batman, y la fotografía de toda la trilogía debe mucho al director californiano.
En definitiva, podemos volver a resumir esta crítica con la primera frase de la que consta: “La sombra de El caballero oscuro (2008) es demasiado alargada“. Es muy complicado poner un punto y final a una saga como esta. Y ese punto y final no me parece el más adecuado, en el que se traiciona lo que es la esencia de Batman. Aunque, como dijo Nolan, quería cerrar la historia de manera que no pudiera haber una continuación de esta historia, y prácticamente, así ha sido (todos sabemos que si en Hollywood quieren continuar algo, no se cortan). A pesar de todo, en líneas generales, me parece un buen broche final para una de las mejores trilogías de todos los tiempos, con una segunda parte sublime (se suele decir que en una trilogía la mejor siempre es la segunda) y que se puede codear perfectamente con las dos mejores trilogías de los últimos años, El señor de los Anillos y Toy Story. Ahora parece muy fácil atizar al Sr. Nolan, pero no olvidemos que es un director de cine comercial, un tipo de cine que realiza maravillosamente. Ya quisiera cualquier súper-héroe del momento tener una saga tan perfecta como la que nos ha ofrecido Christopher Nolan sobre el caballero oscuro de Gotham.




















