Objetivo Cine

Críticas: Melancolía

Borja Jiménez 30 julio, 2012

Lars Von Trier es de esos directores peculiares que presentan una forma muy definida de hacer cine, un nivel de calidad y exigencia siempre constante y un referente para muchos cineastas jóvenes que comienzan en esto del cine, aunque también es un tipo polémico, casi más estrella que las propias estrellas de sus películas (pocas películas presentan algún cartel promocional con la imagen del director, como si fuera un personaje del film, caso que ha ocurrido con Melancolía y Lars Von Trier). Juntando todos estos ingredientes nos encontramos a uno de esos personajes que te dejan solo dos opciones radicales, sin término medio: o lo amas o lo odias (y Von Trier se ha granjeado mucho odios después de sus desafortunadas e ¿incomprendidas? declaraciones en el pasado Festival de Cannes). Algo por el estilo puede decirse de su última película, Melancolía, un nuevo drama enmascarado de ciencia-ficción, que analizamos pocas semanas después de haber hecho lo propio con Otra Tierra.

 Parecen inevitable las comparaciones entre una película y otra, aunque existan suficientes matices como para enfrentarnos a dos obras completamente distintas. Si bien en el caso de Otra Tierra hablábamos de la Ópera prima de un joven cineasta, con un estilo visual por definir y algunas características provechosas, diamantes sin pulir, con Lars Von Trier nos pasa totalmente lo contrario, ya que su larga carrera y su trayectoria nos marcan unos mínimos exigibles dentro de su cine. Dicho esto, Melancolía es un película muy superior a Otra Tierra, más redonda, con situaciones y personajes llevadas al extremo que nos introducen de una mejor forma en la mente de sus protagonistas. A pesar de ello, las sensaciones son distintas, pues como hemos comentado antes, si te llamas Lars Von Trier tienes que ofrecernos algo más.

Podríamos dividir el film de Von Trier en tres partes (en lugar de en las dos partes que él mismo se encarga de indicarnos), pues el prólogo con esa cámara ultra-lenta es tan importante y tiene tanta capacidad visual, que bien se podría definir como un pequeño cortometraje previo. El apartado visual es de lo más destacado de la película, en el que Von Trier aprovecha al máximo el Planeta Melancolía para crear lienzos bellísimos, propios de la pintura. A pesar de todo, se intuye un poco de auto-complacencia por parte del director danés en este aspecto, pues abusa en demasía de esta licencia, sin innovar demasiado entre una imagen y otra.

Desde primera hora Von Trier nos deja claro el destino de la Tierra, y las dos partes en que divide la cinta son el reflejo de dos hermanas, que se enfrentan juntas a su fatal destino. En una primera parte asistimos a la famosa boda, que ocupa casi la totalidad del tráiler promocional de la película, desde la perspectiva de Kristen Dunt, y en la segunda parte nos acercaremos a apocalipsis total desde la visión de su sufrida hermana, interpretada por Charlotte Gainsbourg, que repetía con Von Trier después de Anticristo (2009). Ambas tramas tienen elementos demasiado reiterativos y nos presentan, sobre todo, personajes demasiado extraños y alejados de nosotros como para sentirnos identificados, por lo que su destino -que por otro lado ya nos ha dejado claro Von Trier desde el minuto 1- no nos preocupa demasiado. Las excentricidad en la conducta de Dunst durante la boda tan “peculiar”, con un desenlace tan sumamente extraño, envuelto todo en un halo de irrealidad que dificulta la conexión total con el espectador.

Técnicamente impecable, posee un ritmo irregular, pero aún así consigue mantener la atención durante gran parte del metraje. Gran culpa de ello la tiene la actuación de estas dos actrices, Charlotte Gainsbourg y, sobre todo, Kristen Dunst, que están impecables en sus interpretaciones. Personajes complicados, sobre todo el de Dunst, que requería un nivel de contención impresionante para no caer en la parodia o la exageración. Un claro ejemplo de que un buen actor saca todo lo que tiene dentro cuando está bien dirigido, y en eso Lars Von Trier es todo un experto. Por contra, los personajes secundarios están bastante desdibujados, en particular Kiefer Sutherland, que da vida a un personaje a ratos absurdo y a ratos prescindible.

En definitiva, una cinta que, al menos, cumple con lo que promete, un drama enmarcado en un ambiente de ficción-científica, que alcanza el mínimo exigido para un director del calibre de Von Trier, pero que no pasará a la historia dentro de su dilatada filmografía. Veremos que nos prepara para sus próximos proyectos (entre ellos un film que va a tener una versión pornográfica, dirigida por el propio Von Trier), si vuelve por sus fueros o está tan enamorado de si mismo y de la polémica que despierta que centrará su atención en este particular. Y es que ya se sabe “que hablen de uno es espantoso, pero hay algo peor: que no hablen”.

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