Pasado Oscuro: Ryan Reynolds

Pasado Oscuro: Ryan Reynolds

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En esta nueva entrega de Pasado Oscuro, la víctima será uno de los actores que nunca consiguen hacerse con grandes papeles. A pesar de que optar por papeles bastante llanos en cintas de segunda fila, Ryan Reynolds es un eterno de Hollywood y que ahora estrena Deadpool.

Ryan Rodney Reynolds nació en 1976, en Vancouver (Canadá). Al contrario de muchos actores de esta sección, no tuvo ningún referente familiar que le introdujera en el mundo de la interpretación. De hecho, abandonó de manera temprana los estudios para enlazar trabajos no relacionados con el ramo.

Su debut delante de las cámaras tardó en llegar. De hecho, no se dio en su infancia, aunque empezara en la serie Hillside (1991), dando vida a Billy Simpson en una docena de episodios.

Dos años después, Ryan aparecería por primera vez en la gran lona y, además, como protagonista. La cinta escogida fue Ordinary Magic.

Sin embargo, la pequeña pantalla volvería a reclamarlo en la serie La odisea, de nuevo, volviendo a la temática fantástica para adolescentes.

Desde entonces se enroló en distintos proyectos televisivos, como los telefilms Al borde del abismo, Un paso al frente o Vivir al límite. Aunque tampoco dejó sus cameos en algunas series como The Marshal, Lonesome Dove: The Outlaw Years o, quizás, la más conocida en Expediente X.

Mientras tanto, en 1995, comenzó su colaboración con la serie Más allá del límite. Aunque no consiguió un papel más llamativo hasta 1996, con su rol en Sabrina, la bruja adolescente.

Su apariencia de adolescente tímido le dio la posibilidad de aparecer en nuevos largometrajes como A sangre fría, Life during wartime, Coming soon o Aventuras en la Casa Blanca. Sin embargo, no volvería a protagonizar una cinta hasta 2000, en el título Big Monster on Campus.

Un año después, terminaría su trabajo en la serie Tres para todo, donde hizo de Michael Bergen desde 1998. Este proyecto de la ABC era una sitcom que giraba en torno a un grupo de jóvenes, lo que le ofreció a Ryan la posibilidad de desligarse del eterno niño de las películas.

De hecho, Ryan intentó hacer todo lo posible por admitir papeles menos infantiles, aunque la comedia siempre ha sido un ambiente en el que se ha sentido muy a gusto. Un ejemplo de ello, fue el cameo que llevó a cabo en la serie Scrubs.

Desde entonces, se enroló en películas cómicas y románticas como Van Wilder: Animal Party, Perisiguiendo un sueño, Hasta que la muerte los separe, Foolproof o Dos colgaos muy fumaos.

En 2004, comenzaría a ejercer una nueva faceta artística como doblador en la serie Zeroman, aunque Wesley Snipes le dió la oportunidad de aparecer por primera vez en la versión cinematográfica de un cómic. Concretamente en la secuela Blade: Trinity, dando vida a Hannibal King, un socarrón cazador de vampiros que no duda en usar chistes para tocarle las narices a estos diablos. Un papel que le ha servido para encarnar a Deadpool.

Sin embargo, no encontraría un hueco en películas de primera fila. De hecho, siguió con La morada del miedo, ¡Marchando! o la comedia Sólo amigos, sólo destacable por el cambio de imagen y maquillaje que tuvo que sufrir.

El año 2006, cambió de registro (si es que alguna vez tuvo alguno) para participar en la película coral Ases calientes, donde una infinidad de sujetos debían aniquilar al protagonista de la cinta. Evidentemente, la competición sería sangrienta.

Tras esta experiencia, descubrió un cine más alejado de los taquillazos y sin grandes pretensiones como los títulos The Nines, Luciérnagas en el jardín o Adventureland. Sin olvidarnos de las comedias románticas a las que nos tiene acostumbrados como Chaos Theory o Definitivamente, quizás.

Sin embargo, en 2009, Hugh Jackman le ofreció dar vida a Deadpool en X-Men orígenes: Lobezno. De hecho, fue una de las peores versiones de un personaje de cómic que se han llevado a la gran pantalla. De una extraña manera, Deadpool tenía todos los poderes de la Patrulla X y tenía la boca cosida. Bien. Bravo. Un aplauso.

Fue un año verdaderamente prolífico, ya que también estrenó una nueva comedia con Sandra Bullock en La propoción. Aunque también se enfundó de nuevo un traje de superhéroe en Paper Man.

En 2010, comenzó lo que se suponía que sería su ascenso. Sobre todo después de protagonizar la obra Buried, dirigida por el español Rodrigo Cortés. La crítica empezó antonces a aplaudir a Ryan. De hecho, en esta edición, la cinta cosechó una decena de nominaciones en los Premios Goya, incluida la candidatura de Reynolds como mejor actor protagonista.

Un año después, se cambiaría de bando, dando al espalda a Marvel para ser el nuevo Linterna Verde. De nuevo, un batacazo ante los fans.

Después de aparecer en una nueva comedia, El cambiazo, se enroló en la cinta de acción El invitado. Posteriormente, doblaría a algunos personajes en Padre de Familia, Turbo, Los Croods y el videojuego de Linterna Verde. Sin embargo, volvió a la batalla con RIPD Departamento de Policía Mortal.

A pesar de no aparecer en los créditos, Ryan participó en Mil maneras de morder el polvo, una cinta que pertenece a una época en la que el actor parece que busca experimentar por encima del éxito en taquilla, una estrategia que a la larga podría dar un gran resultado. Como los proyectos Cautivos, Mississippi Grind, La dama de oro y Eternal.

Por último, el último estreno que desarrollará Reynolds será Deadpool. Esta cinta se ha realizado a petición de los fans de los cómics y de este superhéroe de Marvel. Por lo que Ryan tiene la oportunidad perfecta pare redimirse de sus pecados en este universo tan complicado.