Retroscopia: La carta (1940)

Retroscopia: La carta (1940)

0 47

La Carta

Malasia, noche de luna llena. Leslie (Bette Davis), esposa de Robert Crosbie (Herbert Marshall), administrador de una importante plantación de caucho, asesina de varios disparos en la puerta de su casa a Geoffrey Hammond (David Nowell), mientras intentaba huir. Se justifica diciendo que el muerto, un amigo del matrimonio, ha intentado violarla.

Todo parece un caso evidente de defensa propia hasta que, poco antes de que se inicie el juicio, la aparición de una misteriosa carta en la que Leslie pedía al asesinado que deje a su amante (Gale Sondergaard) por ella hace tambalearse su versión y la deja a un paso de la pena de muerte.

La carta

A medio camino entre el thriller y el drama judicial, William Wyler volvió a demostrar en La Carta la maestría que atesoraba tras las cámaras con un trabajo por el que obtuvo su tercera nominación al Oscar a la mejor dirección, segunda consecutiva tras Cumbres Borrascosas.

En la segunda de las tres películas en la que dirigió a Bette Davis (junto a Jezabel (1938) y La Loba (1941), “el único director que supo dirigirla correcta y completamente y sacar lo mejor de ella”, según la propia actriz confesó en varias entrevistas, vuelven a demostrar ser una de las mejores combinaciones delante y detrás de la cámara de la época. Davis, en un papel que le viene como anillo al dedo, con un personaje capaz de pasar de la dureza sangre fría al mayor desvalimiento con tan solo una mirada, comanda una película en la que pese a que todos los actores rayan a buen nivel, con unos personajes complejos inmersos en una lucha entre sus pasiones y su razón, con gran intensidad y sin caer nunca en el histrionismo. Todo enmarcado con una fotografía sobresaliente, de una gran belleza estética y que busca en todo momento unos simbolismos que complementan la acción que se desarrolla ante nosotros.

Bette Davis, La Carta

Gran éxito de crítica y público, La Carta tuvo sin embargo una suerte desigual a la hora de enfrentarse a los premios: nominada a siete estatuillas en los premios Oscar, (mejor película, actriz principal, director, fotografía, música, actor de reparto y montaje), se convirtió en una de las grandes perdedoras de todos los tiempos al no conseguir ni un solo galardón. Esta falta de premios no debe empañar que nos encontramos ante una de las grandes obras de cine negro de la historia que, a día de hoy, conserva toda su fuerza.