Objetivo Cine

Cortometrajes: Vincent

Manuel Castellano 24 mayo, 2012

Esta semana vamos a recordar uno de los primeros trabajos de Tim Burton en el mundo del cine, y en el que queda plasmada gran parte de las particularidades que definirán su carrera como director.

La historia se centra en un niño de siete años llamado Vincent Malloy -cuánto hay de autobiográfico en el personaje lo dejo a opinión del consumidor, pero para mí las similitudes son bastante evidentes- que sueña con ser como su ídolo, el actor Vincent Price. Este afán  le hace renegar de la realidad de la vida cotidiana, transformándolas en su mente en un mundo propio, gótico y siniestro, en el que se desenvuelve a sus anchas y encuentra la felicidad de la que carece en el mundo real.

El origen del corto estaba en un proyecto que Burton tenía junto al animador Rick Heinrichs titulado Trick or treat acerca de Halloween y donde, al igual que aquí, un poema corto con voz en off narraría la historia pero que jamás llegó a ver la luz. Así, retomando esa idea, se nos cuenta la historia de Vincent -narrada magistralmente por el propio Vincent Price, algo que sin duda le da un plus de calidad- mediante un poema de versos cortos al más puro estilo de Edgar Allan Poe, el otro personaje constantemente homenajeado en este corto.

Y junto a ello el amanecer del estilo Tim Burton: personajes extravagantes de rostros pálidos, caras expresivas y gestos exagerados -claramente inspirados en el expresionismo alemán- envueltos en una atmósfera lóbrega e inquietante, escenarios retorcidos y tétricos y una banda sonora medida, realizada por Ken Hilton, que se adapta como un guante a la historia. Todo ello en una técnica, el stop-motion, que muestra dominar con maestría a pesar de su juventud y de lo poco utilizada que era en aquel momento, ya que si bien los maestros checos, que llevaban décadas dominándola, en Estados Unidos era una rareza y para la Disney  casi totalmente desconocida.

Olvidada en principio por la Disney, compañía para que Burton trabajaba en aquel entonces y que no sabía muy bien que hacer con una creación radicalmente alejada del mundo de la piruleta con el que pretendían sobreproteger al público infantil de sus edulcoradas obras, Vincent mantiene hoy día toda su vigencia e interés. Pocas veces los primeros pasos de un futuro cineasta son tan prometedores como este. Con ella os dejo hasta el próximo jueves.

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